Gérard Traquandi “Contrepoint”

Bâtiment de la Donation Albers-Honegger Architectes : Annette Gigon et Mike Guyer© photo eac.

Bâtiment de la Donation Albers-Honegger Architectes : Annette Gigon et Mike Guyer© photo eac.

Vue de l'exposition Contrepoint, Gérard Traquandi & la Donation Albers-Honegger Courtesy de l'artiste et Galerie Laurent Godin, Paris©photo eac©Adagp, Paris 2019

Vue de l'exposition Contrepoint, Gérard Traquandi & la Donation Albers-Honegger Courtesy de l'artiste et Galerie Laurent Godin, Paris©photo eac©Adagp, Paris 2019

Portrait de l'artiste Gérard Traquandi© photo Malika Mokadem Caujole

Trulli
Bâtiment de la Donation Albers-Honegger Architectes : Annette Gigon et Mike Guyer© photo eac.
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Bâtiment de la Donation Albers-Honegger Architectes : Annette Gigon et Mike Guyer© photo eac.
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Vue de l'exposition Contrepoint, Gérard Traquandi & la Donation Albers-Honegger Courtesy de l'artiste et Galerie Laurent Godin, Paris©photo eac©Adagp, Paris 2019
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Vue de l'exposition Contrepoint, Gérard Traquandi & la Donation Albers-Honegger Courtesy de l'artiste et Galerie Laurent Godin, Paris©photo eac©Adagp, Paris 2019
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Portrait de l'artiste Gérard Traquandi© photo Malika Mokadem Caujole

#MOUANS-SARTOUX veces dibuja con los ojos cerrados; su mano se desliza sobre el papel para filtrar algunas hebras de memoria, el recuerdo de una hierba o de una rama, una maraña de hojas, el rastro de una nieve o de un fuego. Gérard Traquandi se apropia así de los únicos materiales de la naturaleza para que se revele en la trama de un cuadro, en la evanescencia de un color, para restituir el eco de éste hasta los límites del borrado.
La obra se susurra, ante cualquier representación, en esta brecha entre la impregnación sensorial y la idea de naturaleza, la impregnación de esta realidad y lo que resulta de ella. El artista trabaja el tiempo; recoge los fragmentos, capa tras capa. Poco a poco, el lienzo cobra vida con fantasmas de árboles o formas inciertas, se sumerge en el deseo, la savia, la pintura. Un bosque mágico, tal vez. A menos que sean las cenizas de un desierto: ¿quién podrá decirle al mundo de otra manera que no sea en su incertidumbre? Que este mundo penetre en el lienzo, en la paciencia de esmaltes sucesivos, esperando a que se seque y luego a que se cubra de nuevo. Los estratos muarés con colores suntuosos se difunden en él. Las estrías de la luz las raspan y desgarran suavemente el espacio y entras en el maravilloso mundo de la pintura


Pero Gérard Traquandi conoce tanto los desvíos como los detalles. Conoce su historia, desde sus orígenes hasta las producciones de artistas minimalistas o de arte concreto: aquellos que, sin embargo, reivindicaron una técnica mecánica, antiimpresionista, libre de las limitaciones de la naturaleza. Con ellos, Traquandi no dialoga ni se confronta, y en lugar de ponerse el uniforme del comisario, toma la batuta del director. El que interpreta la partitura desde el “contrapunto”, ya que es el título de esta exposición. Se trata, pues, en este contrapunto, como se dijo en los albores del clasicismo, de superponer melodías sin que una se imponga a la otra. Dos rayos musicales se iluminan entre sí. Así, en esta sala, un dibujo, una cerámica, una pintura de Traquandi se mide por el color de Albers, en otra por las formas geométricas de Federle o Aurélie Nemours.
La arquitectura del Espace de l’Art Concret, sus grandes ventanales por donde fluye la vegetación circundante, sus austeras laderas blancas, son todas posibilidades para que el artista resalte las cualidades propias de cada obra instalando en su partitura propuestas muy diversas pero todas ellas convergiendo hacia este original hilo de la naturaleza


“La pintura es ligera”, dice. Y, en efecto, este hilo original es también el hilo rojo del tiempo, el filamento de la incandescencia cuando, en el centro del lienzo, los colores resplandecen o parpadean hasta dar lugar a tartamudos del follaje, a las pulsaciones de una vida latente que el artista rastrea en cada pliegue, al final de un perfume del que se exhala el aliento caliente o asfixiante de una tierra fragante. El lienzo está animado e iluminado. Las obras más austeras del arte concreto se adornan con elegancia y tiemblan de poesía. El mundo está aquí, una jungla de luz si eso fuera posible. El lienzo lo absorbe, el gesto del artista es inútil, le basta con que pacientemente la superficie se impregne de él. La tierra se nos abre como si hubiéramos nacido. El milagro de Traquandi ha hecho su trabajo

 

Del 6 de abril de 2019 al 5 de abril de 2020

Gérard Traquandi: Contrapunto

Espace de l’Art Concret-Centre d’art contemporain
Donation Albers-Honegger
Château de Rouans
06370 Mouans-Sartoux
+33 (0)4 93 75 71 50

 

Michel Gathier

Con formación literaria, Michel Gathier desarrolló su pasión por el arte a una edad muy temprana, especialmente durante largas estancias en el extranjero. Ha colaborado en la revista “L...

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